Un favor incondicional

... ¿Por qué me decido a ayudarte?

Este post esta bastante alejado de la programación, mas queria compartir con uds. mi manera de pensar al momento de ayudar.

Siempre he tratado de ayudar a mis allegados cada vez que puedo, es mucho más rentable que el conocido lema del egoísta recalcitrante: “Primero, yo; después, yo y luego, yo“.

Hay quien lo sabe bien y opta por el altruismo interesado, que consiste en ayudar a otros pensando exclusivamente en los beneficios que esa ayuda le va a reportar.  Esto no deja de ser egoísmo encubierto. Ejemplo: Le ayudo a mi vecina a llevar la compra a casa. ¿Por qué me decido a ayudarle?

  • Me considerará una vecina excelente. Gestos como éstos construyen una buena reputación.
  • Si alguna vez estoy en una situación similar, ella me ayudará a mí.
  • Me entero de los últimos chismes del barrio y me entretengo un ratito. (Lo que sea que se te ocurra. :D)

Pero hay quien es generoso por naturaleza y ayuda sin pensar en qué va a recibir a cambio. En el ejemplo anterior, sería aquél que decida ayudar a su vecina para que no tenga que cargar con tanto peso y llegue destrozada a casa. En ambos casos, el altruismo tiene beneficios.

¿Cuáles son? Hay cinco muy notorios, que me permito apuntar gracias a “the coffee philosophy” (How Helping Others is Good for You):

  • Quien da, recibe: No tiene porqué recibir de la misma persona a quien le dio, pero sí es cierto que una persona generosa tiene más probabilidades de ser ayudada en caso de necesidad que una que no lo es.
  • Quien ayuda se siente bien (MI CASO): La mayoría de las veces, al menos. Y esa sensación positiva de poder echar una mano es muy gratificante.

  • Aumenta su autoestima: La persona que recibe el favor suele mostrar gratitud y aprecio a quien le brinda la ayuda. Esto, desafortunadamente, no ocurre en todos los casos pero, cuando sucede, quien ayuda es ayudado a su vez gracias a este “feedback” positivo.
  • Aumenta su autoconfianza: Quien ayuda lo hace porque puede y sabe hacerlo. Se siente útil. ¿No es una gran compensación?
    Quien ayuda se vuelve más positivo analizando su situación: Esto suele ocurrirle a aquellas personas que son capaces de perdonar fallos a otras, pero son los peores críticos de ellos mismos. El que ayuda a otro recibe a su vez una ayuda muy importante: Ayuda para aceptar sus propias limitaciones.

Sin embargo, los del segundo grupo tienen una enorme ventaja: son más libres. No necesitan dar para obtener nada en particular.

Siempre he tenido este lema con quienes ayudo:

No me debes nada, yo estuve una vez donde tú estás. Alguien me ayudo como hoy te estoy ayudando a ti. Si quieres pagarme, esto es lo que puedes hacer: No dejes de asistir y ser bendición a otros como hoy lo hago contigo.

Así que, si necesitas ayuda, de cualquier índole, estoy acá para escucharte, aunque tenga la plena seguridad que quizá nunca puedas ayudarme.

 

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